Este espacio enjardinado y lleno de especies de árboles, delimitado por las calles Balmes, Diputació, Enric Granados y Consell de Cent, que rodea el Seminario conciliar de Barcelona, estuvo cerrado durante muchos años.
En el año 2003 se llevó a cabo el derribo del muro que aislaba el antiguo edificio y se substituyó por una valla metálica que permite ver desde el exterior los nuevo jardines y acceder a ellos.