A través de un pasillo desde la calle Rosselló se accede a este pequeño interior de manzana. Está dividido en dos áreas bien diferenciadas: una de ellas con sablón y grava dedicada a los juegos de los más pequeños; y la otra pavimentada y con bancos.
Al fondo de los jardines, también encontramos un monolito que reproduce el poema visual Faune de Joan Brossa, poeta y dramaturgo, a quien se rinde homenaje con este interior de manzana.